Testimonios de la Segunda Audiencia

Una tarde cargada de  testimonios dieron cuenta de la sistemática y violenta represión  que sufrieron los detenidos, los desaparecidos y el horror vivido por las familias.

 

Testimonio de Luis Abelardo Berón

 

Relató que en esa época era changarín y militaba en la JP por lo que siempre fue discriminado. Un mes antes del golpe militar, fue detenido junto a su hermano Jorge de 17 años en la casa de sus padres por un operativo conjunto alrededor de las 3 de la mañana. Se los llevaron descalzos y sin camisas, habiendo sido agredidos verbal y físicamente con una bayoneta.
Fueron llevados a infantería donde vio a Ramón y Roberto Rosales, Nilo Torrejón y Vitalio Acuña.

Permanecieron en ese lugar, durante aproximadamente 15 días, esposados y arrodillados. Manifiesta que en una oportunidad fue llevado a la sección peluquería
por el sargento Torres, un soldado y un policía Domínguez, todos vestidos de verde; lo encapucharon y le preguntaron por  los otros detenidos, lo golpearon en la cabeza y le reventaron los oídos, dejándole secuelas.

Recuerda que sus hermanos Juan Carlos y Jorge en otra oportunidad fueron llevados a Cuadro Nacional (dependencia del Ejército) y allí torturados con picana.

Más tarde fue trasladado a Mendoza al D2, junto a sus hermanos, Nilo Torrejón, Orlando Flores y Ramón Rosales donde permanecieron una semana aproximadamente. Allí escucharon violaciones y torturas. Ramón Rosales tomó contacto con una detenida de nombre Adriana de 18 años que era violada y torturada sistemáticamente. Luego los trasladaron en un celular  custodiados por un helicóptero a la Penitenciaría donde vio a Santiago Illa y Orlando Flores. En las requisas fueron maltratados y torturados con saña por agentes penitenciarios.Compartió celda con Antonio Di Benedetto, Ángel Bustelo, Mario Bracamonte, sus hermanos, los hermanos Rosales y Héctor Chávez. Al dr. Pont le quebraron la clavícula a patadas; en la noche se divertían pegándoles. En una requisa, pudo ver como torturaban a Daniel Rabanal. También contó una anécdota acerca de Antonio Di Benedetto al que  le sacaron los anteojos y lo obligaron a encontrar su celda. Al no poder cumplir con la orden, lo golpearon brutalmente.

Luego fueron trasladados a la Unidad 9 de La Plata. Ya antes de subir al avión fueron esposados con trapos apretados de modo que las manos se les hincharon “como guantes de boxeo”. En el vuelo también fueron torturados permanentemente, incluso ante el pedido de agua de uno de los detenidos, un custodio orinó en una botella de cerveza dándole a beber. Cuando llegaron a La Plata, los recibió una fila de personas con guardapolvos blancos, quienes los golpearon con palos y patadas. Allí permaneció durante 7 u 8 meses.

Recordó, que en una ocasión, por no tener la cama perfectamente arreglada, lo enviaron a los chanchos. Allí no tenía  comida ni bebida, llegó a tomar agua del inodoro, no lo dejaban dormir y la comida, cuando había, era inmunda y se la servían hirviendo  en las manos. Además los torturaban mojándolos  con agua helada, mientras les pegaban. Otra de las torturas, era hacer “lagartijas” con una persona encima, generalmente muy pesada.

Ante las preguntas de la Querella, él responde: que no sabía si sus padres habían presentado hábeas corpus, que su familia sufrió reiterados  allanamientos y hasta robo. Que se entera  que su hermano José Guillermo había sido detenido en una fiesta en julio del 76. Que las actividades que hacían en su militancia en  la JP, eran por ejemplo, hacer teatro, ayudar a la gente y pegar carteles. Cree que su detención y la desaparición de su hermano se debieron a la militancia social.

La Defensa de los imputados sólo requirió la identificación de los colores de los uniformes para determinar a qué arma pertenecían.

 Testimonio de Matilde Berón

Relató que cuando tenía 26 años y vivía en una pieza contigua a la casa de sus padres, una tarde llegó personal vestido de verde preguntando por su hermano Juan Carlos. Su padre les informa que estaba trabajando en la fábrica Lanín, allí lo van a buscar y lo detienen.
Desde febrero hasta abril, allanaban su casa en forma repetida.

Revolvían todo, hacían ostentación de las armas haciéndolas sonar sobre los frascos de conservas. Golpearon a su madre lastimándola en la boca. Le robaron un anillo de oro y fotos. En otra ocasión fueron a buscar a otros hermanos; Francisco que estaba en Chile y Pedro en La Plata. Comentó que José Guillermo de 20 años, fue a una fiesta enfrente de la bodega El Diamante. Allí lo detuvieron como preso político, lo llevaron a la Regional 8° y luego lo pasaron a Bomberos donde su familia le llevaba comida. En una oportunidad la esposa  de José Guillermo pudo verlo a través de un ventanuco  por donde él le tiró una carta que a partir de la muerte de su cuñada, ella guarda hasta la fecha y la ofrece como prueba al Tribunal.

Recuerdó que su padre le llevaba la cena José Guillermo hasta el 8 de octubre del 1976, día en que ya no la recibieron porque le informaron que había sido trasladado a la hoy Bodega Garbín. Cuando la testigo y su cuñada fueron a ese lugar, hablaron con Mússere quien les dijo que volvieran al otro día. Cuando regresaron, un joven les informó que Mússere había sido trasladado a Tucumán y que si no se iban, las mataban.

Ante las preguntas de la Fiscalía respondió que había gente de particular, policía y militares, que en Bomberos no sabe. Que los padres habían recurrido a la Cruz Roja y al Ministerio de Gobierno y que este último, sólo les ofreció dinero o un certificado de defunción. A lo que la madre le respondió que “la vida de su hijo no tenía precio”.

Ante las preguntas de la Querella respondió nunca encontraron armas ni nada en las casas, que la actividad política que realizaban era pegar carteles y que la explicación que tiene ante la represión es por “hacer política”.

 Testimonio de Rosa Berón

La testigo refiere que es muy difícil recordar porque es revivir algo muy doloroso. Que ella no vivía en la casa de los padres pero que el 24 de febrero de 1976, se quedó en la casa de ellos por los horarios de la Fábrica Aisol donde trabajaba. Que ella estaba embarazada y su hijo nació en junio.

Relata que esa noche,  llegaron muchos militares y policías que allanaron el domicilio de sus padres sin identificarse y apuntándolos con ametralladoras. Secuestraron a  Jorge y a Luis en un violento operativo. Escuchó un grito desgarrador de Jorge por los golpes que le propinaban, que nunca olvidará. Posteriormente visitó a Pepe (José Guillermo) en Bomberos pero le dijeron que estaba en la Bodega Garbín.

Ante las preguntas de la Fiscalía respondió que fueron allanados innumerables veces, que militaban en la Sede peronista, que ella cada tanto asistía a reuniones. Nombró como conocidos a Tripiana, los Rosales y los Flores. No entiende por qué los detuvieron. Manifiestó que lo único  que ella quiere saber antes de morir, es quién mató a su hermano y lo hizo desaparecer.

Al final de esta audiencia, la defensoría de Castro, pide que éste sea trasladado a su casa por ser insulino dependiente, a lo que el Tribunal no hace lugar dado que están las condiciones adecuadas para su atención.

  Testimonio de Roberto Rosales

El testigo manifiesta que pertenecía a la JP. Fue detenido en la madrugada del 26 febrero del 76 en su domicilio de Telles Meneses, junto a su hermano Ramón Rosales y su cuñada Nilda Britos. El operativo fue realizado por fuerzas conjuntas.

Fueron llevados a Infantería donde fueron torturados y sometidos a continuos interrogatorios. En ese lugar, permanecieron 10 días aproximadamente. Allí reconoció a Carlos, Luis y Jorge Berón, Daniel Navarro y Elías Navarro, Vitalio Acuña, Nilo Torrejón, Aldo Fagetti, Orlando Flores, Ramón Rosales, Nilda Britos, Carmen Velázquez y sus dos hijos.

Posteriormente  Acuña y los Navarro fueron liberados. A  Aldo Fagetti y a él los trasladaron a la UR 2° y allí encontraron a Ricardo Ríos. Reconoció en ese lugar al  Mayor Suárez y a Mússere.

 Roberto Rosales recuperó la libertad pero los otros dos compañeros (Fagetti y Ríos) quedaron en esa dependencia.  A pesar de estar libre, Romín o Romit y Araya, dos agentes de Inteligencia lo vigilaban. El día 7 de abril  nuevamente lo detuvieron junto a Roberto Flores y Vitalio Acuña. Fuerzas conjuntas lo llevaron encapuchado y esposado a Infantería y luego a Tribunales donde vio detenidos a Barahona, Valdés,  Hugo Riera, Hugo Magallanes, Orlando Escobar, Juan Domingo Chacón, Mario Bracamonte, Juan Carlos Castro, Sergio Chaqui, Quinteros, Ítalo Carrozzo, Alfredo Porras, Roberto López y los hermanos Aguinaco. Allí fueron torturados física y psicológicamente. Entre Junio y Julio, continuaron las torturas en un pasillo de Tribunales. En Agosto o Setiembre fue trasladado con los hnos. Aguinaco y Chacón al 8° Regimiento de Infantería de Montaña en Mendoza, desde donde recuperó la libertad el 26 o 27 de octubre.

Ante las preguntas de la Querella responde que reconoció a Labarta, Díaz y López en los lugares por los que transitó. Que su militancia era solidaria como por ejemplo poner el agua potable y peticionar en la Municipalidad mejoras para el barrio en el año 1975. Que “no le cabe la menor duda” de que su detención fue por esta actividad ya que nunca estuvieron armados. Que la Regional segunda estaba en la calle Maza, entre Libertador y San Lorenzo. Que con Fagetti estuvo todos los días, que no estaba en buenas condiciones. Que conocía a Rosa Luna y Martha Guerrero, a pesar de que no integraban el mismo grupo político.

Ante la pregunta reiterativa de la Defensa acerca de los colores de los uniformes de los imputados, contesta: que eran fuerzas conjuntas por los diferentes colores de los uniformes.  Agregó que vio a Labarta tomando notas.

 Testimonio de Orlando Alfredo Flores

Tenía 19 años cuando fue detenido por quince o veinte efectivos de fuerzas conjuntas entre el 25 y 26 de febrero de 1976, en la calle Edison 988 a las 3 y media de la mañana. Lo esposaron, lo vendaron y  lo subieron con mucha violencia a un celular, “La Chanchita”.
Mientras allanaban y revolvían la casa.

En ese vehículo se dieron a conocer otros detenidos, todos de la JP: Carlos, Luis y Jorge Berón, Nilo Torrejón, Roberto Rosales, Ramón Rosales y Vitalio Acuña. Los trasladaron a Infantería, donde los pusieron contra la pared y los interrogaron durante horas acerca de qué hacían ellos con “los Montos”. Reconoció en ese interrogatorio al policía Domínguez, hombre corpulento de más de 100 kg. que además le dijo terrorista, le pidió que culpe a Nilo Torrejón de poner bombas y lo amenazó de muerte.

Recuerda que el día más doloroso fue cuando lo llamaron y le dijeron que se iba y vio que en ese lugar estaba toda su familia, con quien fue trasladado a Investigaciones donde les hicieron prontuario y los dejaron en libertad.

En la noche de ese mismo día, cuando estaba por llevar comida y café a los  compañeros detenidos, se presentó Labarta en auto verde y le dijo que fuera a la Regional Segunda, que el capitán Stuldergher lo quería ver. Se presentó e inmediatamente  quedó nuevamente detenido. En Infantería  lo golpearon, vendaron y ataron. Lo llevaron a una pieza de adobe, donde estaban: Torrejón, los tres hermanos Berón, los hermanos Rosales, Roberto Flores,  Ángel Carbajal, Acuña, Fagetti y dos personas más en una habitación más chica. Vio además a Hermenegildo Sulka y Vitalio Acuña, que cree, que fueron dejados en libertad. Allí estuvieron un par de días y el 10 de marzo del 76 los trasladaron a todos junto a Illa al D2 de Mendoza. Fagetti no iba en este traslado. Fueron llevados a un subsuelo todos separados. En ese lugar escuchaban gemir a una mujer de nombre Adriana, esposa de Gianni Sgroy. El 16 de marzo del 76 lo trasladaron a la Penitenciaría Provincial, donde escribió una carta a su familia. Cuenta que el 24 de marzo, día del golpe, fueron más torturados que de costumbre. Relata que Antonio Di Benedetto respondió positivamente a la pregunta de quién estaba enfermo, a lo que le respondieron: “Morite viejo hijo de puta, terrorista” y lo golpearon con palos salvajemente.

El 24 de marzo del 1977 lo llevaron  a la U 9 La Plata, donde sufrió torturas aberrantes e inauditas ya que eran propinadas por agentes de seguridad vestidos con guardapolvos blancos. El 7 de abril de 1977 le dieron la libertad, sin dinero. Logró regresar en tren, con la ayuda de Cáritas.

Ante la pregunta de la Querella acerca de lo que sabe de Fagetti, relata que en el año 1986, con motivo de estar trabajando en la cosecha de papas en Malargûe, se encontró con el hermano del policía Domínguez, que le contó que lo retiraron de la policía por causas psicológicas provocadas por lo sucedido en Infantería. Le confesó además, que estando de guardia a las 20 hs. a 10 minutos de haber entrado, vio como  mataban a Aldo Fagetti en la puerta de Infantería, que había mucha sangre y que a él lo hicieron lavar el piso.

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