Testimonios de la Séptima Audiencia

Roberto  Rolando Flores

Antes de comenzar, el testigo entregó al Tribunal  dos escritos de los fallecidos hermanos Aguinaco que la jueza  explicó que correspondía a la Fiscalía evaluar la pertinencia de los documentos.

Roberto era simpatizante de la JP y trabajaba en la empresa de Pelloni. Vivía en el Barrio Constitución junto a padre, Pedro Flores; su madre, Alicia y sus hermanos, Yolanda y Orlando.

Su padre era lustrabotas y vendía lotería; estaba discapacitado. Antes del golpe ya la familia era hostigada por Edgar Martín Ferreira. Esto sucedía desde una marcha por la muerte del Gral. Perón.

Dijo: “No me fui a pesar de que sabía que me vendrían a buscar. Ya habían detenido a mis amigos. Se habían llevado a Vitalio Acuña.”

Relató  que un grupo de militares y policías lo detuvieron el 6 de abril de 1976 en su domicilio particular. Lo golpearon y le robaron algunas joyas a su madre. Lo sacaron esposado, vio a Labarta de civil, a López y a Mussere.

Lo llevaron a Infantería donde vio al comisario  Ruiz Soppe. Dijo:“Me pusieron en la celda más grande donde estábamos los pichiruchis (Roberto Rosales, José Guillermo Berón, Aldo Fagetti, Francisco Tripiana y Osorio) en la otra, los más importantes”. Luego lo trasladaron a la Departamental. Allí vio al Mayor Suárez, Díaz, Daniel López, Mussere que lo torturaron y al cura Revérberi que presenciaba las torturas.

Recuperó su libertad  el 8 de  octubre de 1976 junto a Hugo Riera,

El 24 de mayo de 1977 se presentó en el distrito federal Mendoza porque estaba citado para ser incorporado al servicio militar.”Estando en la colimba me enteré que a Órdenes lo habían matado.” Manifiesta  que los militares le dieron 30 días de licencia porque lo iban a mandar a luchar contra la guerrilla en Tucumán. Sin haber recibido  ningún tipo de instrucción militar le dieron un arma y las explicaciones escritas para aprender a usarla. El 23 o 24 de noviembre fue enviado con el resto de la tropa en avión a Tucumán. Cuando llegaron allá, recibieron una contraorden y tuvieron que regresar.

Aclaró: “Nunca nos dijeron de qué nos acusaban.”

 Juan Pedro Angélica

Relató que es peronista desde el 1953 y que integraba el Sindicato de Luz y Fuerza.

El 9 de abril de 1976 a las 21,30   fue detenido a punta de fusil por el subteniente Bitti, en El Nihuil. En ese lugar, vio un arma y una granada que no tocó. Luego lo llevaron a la Municipalidad, después  al Correo y de ahí a Infantería. El 19 o 20 de abril lo trasladaron a la Departamental por 2 0 3 horas. El comisario Ruiz Soppe y un efectivo a quien no reconoció le dijeron que estaba en libertad; sin embargo el Mayor Suárez lo mandó al calabozo. En ese lugar, vio a Douverné muy enfermo, Coco Ponce, Ginestar, Riera, Magallanes y a Tomás Chacón. Cuando pidió ir al baño vio al mayor Suárez armado.

“Estuve en Infantería 40 días, el 20 de mayo me liberaron. No sé por qué me detuvieron, creo que por peronista.”

Lo reincorporaron  al Sindicato el 2 de junio de 1976.

 Marco Antonio Valdez

 Trabajaba en la fábrica Grassi de El Nihuil. Vivía en una pieza en la misma fábrica.

El l 14 o15 de abril de 1976,  los militares  allanaron su vivienda, se llevaron revistas y todos los papeles. Lo detuvieron junto a su hermano y a otro muchacho que era Delegado, que intentó defenderlo. Los pusieron en un calabozo del Destacamento de El Nihuil. Desde allí los trasladaron  a la Municipalidad de San Rafael en una camioneta abierta, atrás y sin custodia. En ese lugar, vio a Barahona mojado y picaneado.

Luego lo trasladaron a Infantería. Ahí, en un galpón vio a Barahona, Bracamonte, Flores y Tripiana.

Después lo trasladaron a la Departamental donde reconoció a Castro, Porras, Hugo Riera, Chaqui y a Masini. Contó: “Un día que nevaba me hicieron secar el piso con mi cuerpo.”

El 5 de agosto de 1976 lo dejaron en libertad. Le hicieron un acta que decía  que habían desaparecido las causas que motivaron su detención. “Salimos con Sergio Chaqui y nos fuimos a la Iglesia a rezar.”

A la semana lo reincorporaron a la fábrica Grassi, que tenía en ese momento unos 400 obreros, donde Juan Carlos Castro era Delegado.

Explicó que en ese momento, su trabajo sindical estaba abocado a consolidar la Farmacia Sindical.

Francisco Amaya (Testimonio por la detención y desaparición de Omar Ozán)

El testigo relató: “En 1972 se abrió la Unidad Básica   Luche y vuelve, militábamos por la vuelta de Perón y las necesidades del barrio. En  1973  junto a Ríos y Ozán organizamos el campeonato Evita. También Irma Berterré, Angélica Guerrero, Sonia Luna y Paula Aybal  daban ayuda escolar,  enseñaban dactilografía y con la máquina  Singer enseñaban a coser. Algunos tenían solo sexto grado.

En 1974 Perón nos echó y  después se murió en julio, entonces quedamos huérfanos. Ahí conocí a Illa y a Sabes, empezamos a militar en el PRT; tiempos jodidos el 74 y el 75. El país estaba convulsionado. El responsable de esta zona del PRT era Sabes, que era el que hablaba de política. En San Rafael, solo hacíamos  pintadas y lectura de libros”

Manifestó que en febrero de 1976 decidió  irse a vivir a Mendoza, buscó un lugar para su esposa embarazada y su hija pequeña. Allí  la policía motorizada lo detuvo el 15 de octubre de 1976, lo encapucharon y lo interrogaron sin preguntarle nada  San Rafael .En total estuvo 8 años preso entre Mendoza, Sierra Chica, Rawson, Devoto y La Plata.

Cuando salió en libertad se enteró que Sabes estuvo muy  poco tiempo detenido, y conocía todas las casas y los compañeros. Una vecina de Sonia Luna le  habló de Sabes y un flaquito rubio que  supone que es Sueta. Investigó  y Sabes  tenía un hermano policía, por lo que cree que era un infiltrado.

Aclaró: “Del 72 al 74 militábamos en la unidad básica y luego emigramos al PRT  con Ricardo Ríos, Omar Ozán y Sonia Luna, donde militaban Berterré, Illa, Guerrero, Aybal, Sueta, Sabes y otros. Las mujeres cumplían una función social.  De todo el grupo, desaparecieron siete compañeros: Ozán, Luna, Guerrero, Illa, Aibal, Berterré y Ríos.

Consideró: “Todas estas desapariciones fueron porque estos asesinos no querían la militancia ni que el pueblo despertara. Por hacer pintadas. Fueron  asesinatos; aquí no había violencia, los de los Servicios fueron los que colocaron las bombas.”

Todos se conocían del Pueblo Usina, Pepe Berón no pertenecía a este grupo.

Respecto a Sueta dijo: “En 1988 nos encontramos en la 9 de julio,  me contó que estuvo detenido 15 o 20 días y que  lo sacaron por contactos con la curia.”

 Yolanda Lidia Luna

(Hermana de Sonia Luna, desaparecida)

La testigo contó que su hermana Rosa Sonia era peronista. Trabajaba en la administración de la empresa que construía el barrio UNIVEV, estudiaba derecho en forma libre en Santa Fe. Además, como era docente, militaba alfabetizando en el barrio Constitución.

Relató que  la noche de la primera detención de su hermana, ella y su marido estaban en la casa paterna porque se había quedado a cuidar a sus hermanas, Sonia y Azucena,  ya que sus padres habían viajado a San Juan.

Recordó: “Llegaron por los techos. Estaban vestidos de verde con borceguíes. Entraron  y se llevaron a mi marido a punta de pistola hacia los dormitorios, apartaron a Rosa Sonia y se la llevaron en averiguación de antecedentes”.  A Yolanda le hicieron firmar un acta de allanamiento. El policía que  hizo el acta comentó:” Cómo se hacen odiar éstos”.

Ella avisó a su familia lo sucedido por lo que regresaron  esa misma noche, llegando de madrugada. Inmediatamente  fueron a buscar a Rosa Sonia y se las entregaron en Infantería. La testigo dijo que Rosa Sonia le contó que estuvo detenida con Irma Berterré.

 El 26 de marzo  secuestraron a Rosa Sonia nuevamente. Los militares entraron armados a la casa, disfrazados con pelucas, ataron a su padre y su hermano. Dijo:” Se la llevaron en camisón y salto de cama. Nunca más la volvimos a ver”

 María Azucena Luna (Hermana de Sonia Luna)

La testigo relató que su hermana, Rosa Sonia, realizaba tareas sociales. Juntaba alimentos, era docente de adultos, ayudaba en la Isla del Río Diamante y el Pueblo Usina; junto a Martha Guerrero, Irma Berterré y Luis Sabez. Las tres compañeras están desaparecidas.  Cuenta que se enteró en el juicio anterior que su hermana integraba el PRT.

 El 26 de marzo de 1976  a la madrugada, su padre y su hermano escucharon decir: “Abran o tiramos la puerta”. Entraron  y mientras unos ataron a su hermano, a su padre y a su cuñada con los cordones de las cortinas; otros se dirigieron directamente al dormitorio de Rosa Sonia y se la llevaron. “Nunca más supimos de ella”.

Sustrajeron además de la vivienda, dos colchonetas inflables de su hermano, ropa, una máquina de afeitar antigua y una pastalinda. Los hombres de la casa fueron a poner la denuncia a la 32 y les dijeron que cuando apareciera Rosa Sonia le dijeran que no se bañara por si la habían violado. En esa comisaría recibieron la denuncia Trentini y Maldonado. Algunos vecinos dijeron que habían visto vehículos militares y alguien vio a su hermana subir a un auto.

Presentaron Hábeas Corpus al Juez Guzo y al fiscal Romano que nunca investigaron y rechazaron la medida. También se reunieron con el comisario Ruíz Soppe, con el mayor Suárez, y con el capitán Stuhldreher.  Mandaron cartas a Arguindegui, al Ministerio del Interior. Su madre participaba en la ronda de las Madres de Plaza de Mayo. Su familia iba al Comando y a Infantería con una muda de ropa por si Rosa Sonia la necesitaba. Reconoció a Mussere; como uno de los secuestradores de su hermana.

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